Vivimos a golpe de emociones en una aventura interior constante: ®En su vieja maleta ya no cab¡an/ m s distancias ni silencios./ Era un hombre de paz,/ mas segu¡a coleccionando heridas¯. Ligera de equipaje nos adentra en sensaciones: ®Recuestas la luna en mi almohada/ y desvelas la noche/ encendiendo luceros¯. Y nos lleva a evocar con fuerza y belleza distintos escenarios: ®Lleva en los pies el cansancio del cosmos/ y la magia del amor/ desvencijada entre las manos¯. Este libro nos sumerge en cada estampa que se aloja en la mirada y nos conduce con ternura a esos nombres que quedaron marcados a fuego en el alma: ®Recuerdo su luz tatuada/ encendiendo la tarde,/ y el aire, jugando travieso/ entre sus dedos./ Despu‚s vino la congoja,/ la l mpara de barro/ vencida en el suelo,/ y aquel silencio en el grito de Munch?¯.