Son caminos que se bifurcan. Lugares que se enamoran de trotamundos que no pensaban quedarse y decisiones de otros que desgarran un trocito de ti.
Son esas puertas que no debes abrir y los portazos desde dentro para aquellos que jugaron a quedarse.
Los abrazos que sujetan tus pedazos, la suerte despeinándote los planes y el amor sin peros.