Lo nunca visto es un libro de hallazgos en el que saltan el ingenio y el genio en cada párrafo. Muestra Montells un envidiable oficio de fabulador. Nos enteraremos del cálculo de ácido úrico del tamaño de una pepita de oro que expulsó el autor tanto como del encuentro de don Bartolomé de Montells, requeteabuelo del autor, con el mismísimo San Lázaro en el camino a Compostela; sorprenderemos las aventuras y desventuras de la enana doña Madeleine tanto como la relación del abuelo del autor con Buffalo Bill, ya en las clases pasivas, que había dulcificado su certero y nacarado colt del 45 al desenfundarlo sólo en una empresa de ocio, como se diría ahora, el Circo Cody. El antiguo jinete de Pony Express huyó despavorido ante la visión del fantasma de doña Elvira que deambulaba por el caserón ferrolano de la familia con su decapitada cabeza en la mano. No es extraño que la aparición repentina de la gentil y delicada doña Elvira, descabezada pero dama de alcurnia al fin y al cabo, aflojase los esfínteres del otrora legendario y valiente Buffalo Bill.
...acorde con lo nunca visto y aunque se nos proclame ya en el mismo título, la sorpresa comienza a la hora de definir el género de la obra. ¿Estamos ante una recopilación de ensayos? ¿Es una guía o índice de lecturas como declara el subtítulo? ¿Se trata de una colección de cuentos? ¿Es una miscelánea de pensamientos y reflexiones sin más orden y concierto que el capricho de su autor? Según leía Lo nunca visto descubría una creciente necesidad de acudir a Montaigne, a La Rochefoucauld y a Pascal. Se acusa Montells en este libro de enredarse en erudiciones inútiles, y tras esta triple invocación erudita debo explicar a cuento de que viene. Un continuo fogonazo, unos fuegos artificiales con mascletá incluida, es Lo nunca visto de José María de Montells: reflexión, indagación, generosa apreciación literaria, culto a la amistad, fabulación ágil, oficio de escritor en plena madurez.