Cuando lleg¢ la novela a mis manos lo primero que me llam¢ la atenci¢n fue el t¡tulo: Magdalenas sin az£car. Pronto me percat‚ de la inmensa met fora que esconde y que afecta a casi todos los personajes de la trama a lo largo de casi un siglo. Las personas que aparecen tan solo buscan vivir en paz, sin mentiras ni secretos que ocultar. Sin embargo, la realidad cotidiana y sobre todo las circunstancias que la envuelven, m s que su propia voluntad, determinan sus vidas, provocando que tengan secretos y mientan, incluso a las personas que m s aman. Los personajes evolucionan psicol¢gicamente a lo largo de la novela de manera sorprendente, est n vivos. La narrativa es gil y sobre todo visual, el autor busca la complicidad del lector, transform ndolo en un espectador capaz de ver ante sus ojos lo que sucede, no solo en el entorno, sino tambi‚n en el interior de cada uno de los personajes, haci‚ndole capaz de sentir los miedos e inseguridades de los mismos, sufriendo o emocion ndose con ellos, como ellos. Magdalenas sin az£car es una met fora sobre la libertad y el amor en todas sus formas, condens ndose dich