MAGO DE LA GUERRA,EL

MAGO DE LA GUERRA,EL

Editorial:
ALMUZARA
Año de edición:
ISBN:
978-84-96710-86-3
Páginas:
512
Encuadernación:
RÚSTICA
Disponibilidad:
Descatalogado

23,00 €

“Denme libertad y no habrá límites para los efectos que puedo crear en el campo de batalla. Puedo crear cañones donde no los hay y hacer que disparos fantasmas crucen el mar. Puedo colocar un ejército entero en el terreno si eso es lo que quiere, o aviones invisibles, incluso puedo proyectar en el cielo una imagen de Hitler sentado en el wáter a miles de pies de altura.”   Jasper Maskelyne   Jasper Maskelyne fue uno de los magos británicos más conocidos del siglo XX, criado en una familia de famosos ilusionistas inventores de artefactos de magia que a todos nos suenan hoy día. Al estallar la segunda guerra mundial ofreció con empeño patriótico sus servicios al ejército inglés con la idea de que su magia podía ser muy útil en el campo de batalla. Pese a las continuas reticencias, consiguió ser destinado en el norte de África justo cuando los británicos se batían en retirada y el Afrika Korps alemán asediaba El Cairo. Ante la desesperada situación por la potencia y excelente preparación de la maquinaria de guerra nazi, dirigida por el mariscal Rommel, apodado el zorro del desierto, pronto el mando inglés se agarra a toda posibilidad para hacer frente al contrario y se fraguan algunas de las sugerencias de Maskelyne: armar ejércitos falsos, despistar con trucos de ilusionismos, convencer a potenciales aliados con espectáculos de magia y hasta hacer desaparecer objetivos vitales a la vista del enemigo; la guerra como un juego de magia. Mediante sus trucos Maskelyne se convirtió en el mago de la guerra y en un héroe capaz de engañar al ejército nazi desviando sus duros bombardeos a un falso puerto de Alejandría, hacer desaparecer el Canal de Suez a la vista aérea, despistar a los radio-espías alemanes en el transcurso de un espectáculo en el Palacio Real de El Cairo o conseguir el apoyo de un jefe indígena en un asombroso duelo de magos entre Oriente y Occidente. Después llegaría su decisiva y gran hazaña en la batalla de El Alamein, vital para la victoria británica y que cambió, como por arte de magia, el signo de la guerra contra el ejército nazi.