La construcción de redes de abastecimiento de agua con tubos de fibrocemento tuvo en el siglo XX (años sesenta-setenta, principalmente) una gran implantación, derivada de los aspectos competitivos con otros tipos de tubos. Aspectos competitivos centrados en economía de material (tanto por sí mismo como por su versatilidad de dimensionamientos para instalaciones adaptadas a distintas presiones) y puesta en obra, que llevó a tal grado de uso que hoy es el día en que se cifra su existencia en las redes de abastecimiento en un elevado porcentaje (por ejemplo, en España la AEAS -Asociación Española de Abastecimientos de Agua-, informaba en el 2017-datos de 2016- de la presencia de este material en unos 40.000km de tuberías -un 20% del total-*- que, al margen de ser una cifra estimada en función de las aportaciones de datos que puede llegar a recibir esa entidad, se puede considerar que es viable seguir barajándola por cuanto el nivel de renovaciones de tuberías se puede considerar muy bajo en general, dada la inversión real que se lleva a cabo.
Se estuvo trabajando con este material durante muchísimos años