Una mirada clara, responsable y muy humana del abandono y del abuso sexual y sus consecuencias. Un libro necesario y socialmente relevante. Ser víctima de abuso sexual marca la existencia. Afecta la autoestima, la mirada hacia el mundo y, cruelmente, algunas veces marca también la mirada recibida.
Por eso, firmar un texto autobiográfico sobre este delicado tema dice mucho de la valentía, de la capacidad de empatizar y de las ganas de ayudar a otras víctimas. Gislaine Santos sabe de qué se trata el trauma del cuerpo, las consecuencias que se extienden día tras día y convivir con la sensación de tener que funcionar a pesar de todo. Su testimonio calca también el dolor y las cicatrices infligidas por el abandono materno.
Estas páginas narran y reflexionan sobre el trauma del abuso y cómo el cuerpo lo recuerda, cómo afecta el devenir de los días. Pero el relato no es una queja; no se queda solo en la denuncia. Es una vía de superación que pasa por la ruptura del silencio, el reconocimiento de las consecuencias del abuso, del proceso de reparación y sanación y el des