®Yo sab¡a que adoraba a aquella criatura. Cu ntas veces antes no me hab¡a mirado en aquellos ojitos oscuros, brillantes como moras al sol, derriti‚ndome ante la confiada inocencia que en ellos flotaba! El otro d¡a fue diferente. Atraves‚ el umbral de sus pupilas y me perd¡ en lo hondo de su mirada, donde descubr¡ conmocionado un paisaje sumergido; nuevo, sin retorno. [?] Ocuparme de Elvira no ha sido un sacrificio [?] ¨O me acusar n de haber adorado y adorar a mi sobrina? [?]¯. As¡ empieza una novela sorprendente, distinta, que aborda un tema dif¡cil y transita sobre el filo de la navaja sin concesiones ni coartadas. El drama de un ser humano capaz de dominar y sublimar una pasi¢n prohibida.