Poesía
Matriz
SUSO SUDÓN
ETIQUETAS
#Desobediencia
#Nueva Generación
#Poesía Escénica
“MATRIZ es mi séptimo y último poemario. También autoeditado. Creo en la autoedición como herramienta de la libertad. No estoy en contra del sistema editorial, simplemente estoy a favor de la autoedición. Creo
en la comunicación directa con el lector, sin intermediario, y hoy en día es posible aunque sea a través de una red social. Por eso, este nuevo
poemario, se puede conseguir ahora también a través de internet”.
NO ISBN autoeditado
1ª edición, diciembre 2017 diseño PABLO GALEANO y FRANCESCO FURNO
96 páginas
ibic DCF
pvp 12 euros
“Soy poeta. Siempre he sido poeta. También soy licenciado en Arte Dramático. Un día comencé a escribir poesía y con 16 años autoedité mi primer poemario. Desde entonces nunca he dejado de escribir y de autoeditar mis poemas en papel. Siempre he sido poeta. En 2012 abrí mi primer blog, gracias al cual mis poemas pueden ser leídos en todo el
planeta. Ahora, además de ser poeta, pretendo poder dedicar todo mi tiempo, espacio, amor e ilusión a ello. Quiero seguir siendo poeta. Recito por las ciudades y llevo conmigo los poemarios para que después de
escucharme puedan leerme en papel”.
Matriz
Esta es la letanía de un feto anciano
atrapado en su propia matriz.
Tengo que salir.
Rezo por mí.
Yo he tejido esta membrana transparente
para protegerme de la muerte.
Nadie más tiene los hilos.
Escribo en vivo desde el vacío más hondo,
desde el agujero que horada el vicio
anclado a la placa tectónica del miedo,
sumido en el humo del tiempo pasado.
Escribo desde el ascua diminuta
que agoniza en las cenizas
del que fue un incendio inmenso.
Escribo en vivo para avivarme,
para volver a avanzar hacia delante.
Hastiado del estático verbo
que se conjuga consigo
escribo en vivo para narrar la herida,
para mover los hilos del Yo
a través del laberinto.
Escribo en vivo desde la verdad disfrazada.
Me guían la rima, la fonética y el ritmo
pero deslizo el bolígrafo desde el fondo del abismo.
La soledad es el bosque de las llaves,
las puertas están fuera.
Estas teclas no desfibrilan mis ventrículos
aunque asemejen mi latido.
Escribir es abrir la vereda, insistir.
Vivir es situarse fuera, existir.
Escribo en vivo para reconocer la placenta,
para poder despegarme,
para contar cómo corto el cordón umbilical
mientras lo hago.
Escribo en vivo en un coliseo vacío;
rebotan las gotas de tinta en el eco,
me dictan ellas lo que escribo
y ya no sé qué fue primero.
Esta es la letanía de un feto anciano
que ya no puede dar más pataditas.
Rezo por vosotros.
Estoy destrozando los muebles de mi cuarto
mientras papá me consuela tranquilo
y mamá me lava el caparazón en la cocina.
Este llanto acumulado ya no sale de mis dedos.
Tengo atragantadas veinticinco mil pastillas de espera.
Escribo en vivo que no necesito saberme querido,
que me basta con sentirlo.
Llevo la radiografía de vuestras caras rotas en el pecho
y en la espalda los genes heridos de nuestros muertos.
Escribo en vivo que ya no necesito vuestro nido,
que no tengo nada que ver con vuestro nicho.
Soy un gusano con alas de seda
que ha pasado media vida en una caja de cartón
escribiendo sobre nubes blancas
bajo un cómodo mar de algodón.
No soy un caracol.
Necesito escapar de vuestro manto
porque ahí fuera hiela
y voy a notar la diferencia.
Renuncio a todos los cuidados
que me han convertido en el principito delicado
que aún no sabe por qué tiene que lavar los platos.
Huyo del origen
para hallar mi Yo primero.
Necesito deciros que no necesito deciros
que necesito vuestro amor puro todo el rato
sin necesidad de materializar el contacto.
Esta es la letanía de un feto anciano
a punto de nacer.
Rezo por nosotros.
Escribo en vivo este poema
desde hace más de cuatro primaveras
y no tengo fuerzas para terminarlo.
Escribo en vivo sin haber nacido
que estoy convencido de la victoria.
Rendir es estar en ningún sitio, desistir.
Arriesgar es traspasar la frontera, resistir.
Mi ombligo es cicatriz perenne,
memoria del amor de madre.
Me moría y dejaron huella
dos vueltas de cordón al cuello.
Mi ombligo es el signo mortal,
soy un dios dolido en el ego.
Escribo en vivo que me olvido
del dolor del pasado luego
y no recuerdo el venidero
antes de salir del portal.
Ya con medio cuerpo fuera
preparo mis pulmones para la inhalación primera.
Sigo esperando el perfecto verano
pero sólo se puede nacer hoy.
Yo rasgo esta membrana transparente
para exponerme a la vida.
Nadie más tiene el cuchillo.
Este es el llanto de un recién nacido.
A mí dejadme en paz,
yo acabo de nacer.
Soy un colibrí bebé
aprendiendo a sostenerse,
dejadme buscar el jugo,
dejadme caer.
Escribo en vivo que abandono mi matriz.
Este es el silencio de un hombre.
Rezo por mí.