Morir recordando a Woody Allen Rosa Peñasco
Una mujer acaba de cortarse las venas. Asustada,
contempla cómo las gotas rojas que brotan de su mano
izquierda parecen amapolas sobre el suelo del salón.
Entre el miedo y la lucidez, surgen sus mecanismos de
defensa: seres queridos, recuerdos felices, juegos de
palabras y frases ingeniosas de Woody Allen, del tipo
?Morir es como dormir, pero sin levantarse a hacer pis?
y ?Las dos palabras más hermosas de nuestra lengua no
son ?Te quiero', sino ?Es benigno?.
Es posible que la genialidad de Woody haya regado de
dopamina su cerebro para no pensar en el mobbing
que la ha destruido: ¿cuántos asesinos seguirán libres?
¿Cuántos testigos callaron? ¿Cuántos narcisistas
continuarán destrozando todo? Las respuestas no
importan porque, como dijo Allen, ?Solo los mosquitos
mueren entre aplausos? y ?Cuando un médico se
equivoca, lo mejor es echar tierra al asunto?.