Un domingo por la mañana, César irrumpe en la habitación de Rocío, su hermana mayor. No llama a la puerta, habla más rápido que de costumbre y le pide dinero para pagar un taxi. Cinco minutos más tarde, César desaparece con la tarjeta bancaria que le ha prestado su hermana. Diez minutos más tarde, Rocío se arrepiente de no haber salido tras él. Una hora más tarde, recibe una llamada del hospital: César acaba de ingresar en Urgencias.
Durante las dos semanas siguientes, Rocío intentará reconstruir la crisis psicótica de su hermano pequeño para comprender los motivos de su colapso. Tratará de rehacer los caminos que recorrió César los días previos a su ingreso para descifrar los entresijos de su mente. Y así, buscando las fronteras entre la cordura y el delirio, acabará por descubrir que sabía muy poco de su hermano, y de ella misma.