Cada pueblo tiene su cura, su carpintero, su panadera, su doctora y, a veces, también algún asesino o incluso algún fantasma.
Inspirada en las piedras creadas por Pep Carrió, María José Ferrada describe a los habitantes de Piedras Negras con un exquisito toque de humor negro y poesía. Está todo: el pueblo con sus casas, la panadería, el río, el cielo con sus pájaros y todas sus estrellas.