El fuego ha sido, junto con el trabajo, el elemento que más ha incidido en la relación del hombre con la naturaleza. Ambos factores han determinado el desarrollo de las civilizaciones con actividades como cocinar los alimentos o endurecer las herramientas, y han ido de la mano para propiciar las grandes revoluciones sociales y económicas. Podemos afirmar que nuestra historia es la de los diversos usos del fuego. Sin embargo, presa de su incontrolable ambición, el ser humano lo ha utilizado para destruir sus propios recursos de forma indiscriminada. Peter Sloterdijk considera que, dado que la humanidad moderna es un colectivo de incendiarios que prenden fuego a los bosques y a los yacimientos subterráneos de carbón y petróleo, seguramente Prometeo se arrepentiría de su regalo si volviera hoy a la