Una pupa en el corazón es invisible y no se puede mostrar. A veces duele sin saber cómo expresarlo. En esta historia, un niño aprende a enfrentar ese dolor que no se ve, a encontrar consuelo en el amor de su madre, y a descubrir que llorar puede ser el primer paso para sanar. Con una mezcla de ternura y empatía, el relato ofrece una ventana a las emociones invisibles que los más pequeños también sienten.