El golpe de estado y la guerra consecuencia de este provocaron que las personas fieles a la República se vieran obligadas a abandonar sus hogares y desplazarse a medida que avanzaba el ejército sublevado. Con los hombres en el frente, la mayoría de estos movimientos estuvieron protagonizados por mujeres, ancianos y niños. Cuando la derrota del gobierno de la República fue inminente, tuvo lugar un éxodo sin precedentes de la población española, que se vio forzada a desplazarse a otros países por miedo a las represalias del bando vencedor. Tras finalizar la guerra, el régimen comenzó un periodo de represión y venganza que se prolongó durante cuarenta años. Miles de personas fueron ejecutadas y un número incalculable sufrió penas de cárcel sin juicio previo. Las cárceles de mujeres se convirtieron en almacenes de presas, donde las condiciones extremas de hacinamiento, las torturas, el hambre y la privación de derechos provocaron situaciones terribles que la historia tiende a borrar. Fuera de las cárceles tampoco se vivía en libertad, las mujeres sufrieron la anulación total de sus derechos y el modelo de mujer