La aparición del cadáver desnudo del Arzobispo de Madrid Roca Valente en su propio domicilio abre periódicos y telediarios, pero solo Paco Lavetusta, uno de esos viejos periodistas con olfato, oficio y mucha calle, será capaz de desenredar el crimen. Lo hará en las páginas de 'Conmoción', uno de esos semanarios desaparecidos ya de los quioscos. Taxi a Sodoma es un viaje trepidante por el ambiente del Madrid de los 90: por sus bares y restaurantes, por las saunas y por las buhardillas en las que se ocultan las historias más increíbles -e indecentes-. La novela es también un crisol de personajes a cada cual más estrafalario, más loco, más decente y más legal. Son personajes felices y extrovertidos, que han aprendido a vivir su sexualidad de forma natural, sin los dramas y las tragedias habituales en la literatura de temática gay.
Una comedia negra, golfa e irresistible sobre la verdad, la noche y el placer de vivir sin pedir perdón.