Vivimos en una época en que la cultura popular ya no es solo entretenimiento: moldea lo que creemos, anhelamos y esperamos del futuro.
Ante este desafío, la teología debe aprender a leer e interpretar estos lenguajes contemporáneos sin renunciar a sus convicciones fundacionales. Teología Pop 2.0 nace de ese cruce: no como adaptación superficial del mensaje cristiano, sino como un ejercicio serio, creativo y contextual de pensamiento teológico.