Cierras los ojos y los vuelves a abrir, no estás muy seguro de lo que está pasando, pero sigues adelante Nada puede fallar llegados a este punto te dices a ti mismo; entonces alargas tu mano y coges la suya, sientes esa electricidad que solo tienen los momentos únicos, la magia de esos instantes donde el mundo se para, se apagan las luces, el cielo se oscurece y te falta el aire: ES EL MOMENTO.