Gerona ?hoy Girona?, bautizada Gerunda por el Imperio Romano, siempre fue una peque¤a ciudad llena de encanto. Ambicionada y asediada a trav‚s de los siglos en multitud de ocasiones por su situaci¢n estrat‚gica dentro de la Pen¡nsula Ib‚rica, pulula el esp¡ritu de su Historia como en cualquier ciudad antigua: en silencio, sin poder evitar que su impronta se interprete al libre albedr¡o. El tiempo transcurre, las circunstancias cambian y lo que escrito queda es para que sepamos algo, si bien saberlo todo resulte imposible. Las piedras son piedras y la vida sigue. Aunque merced al viento parecen susurrar los est ticos poros, haci‚ndonos pensar en lo poco que somos; mientras los seres vivos nos vamos, ellas se quedan como testimonio, tal vez no tan mudo. LA HISTORIA es de todos porque es la voz del pasado para la posteridad; mas es preciso respetarla como a una diosa, dejarla virgen y seguir en paz nuestro camino. Para que as¡ sea, aporto mi peque¤o grano de arena en esta mi cuarta novela, centr ndola en la ciudad donde normalmente he residido desde mi infancia, aprovechando ubicaciones y pinceladas hist¢ricas