Estos trece sobrecogedores relatos están poblados de imágenes y situaciones inquietantes que nos revelan que lo más perturbador anida en lo cotidiano, en las heridas siempre abiertas, en las presencias invisibles que nos rodean. Con una escritura hermosa y sensorial, Lina María Parra Ochoa nos habla de la violencia y el misterio, del cuerpo y la fragilidad. El pulso intuitivo y feroz de este libro siembra la idea de que todos somos una cosa salvaje, y de que todos, aunque no lo sepamos, hemos conocido la muerte.