He conseguido entrar en la Guardia de Fianza. Lo bastante cerca como para pudrir desde dentro el imperio perfecto de ese miserable. Todos ven poder, dinero y respeto al mirar a los Sabello. En Italia, su apellido se susurra con miedo. Pero yo sé lo que esconden sus trajes impecables. Sé cuánta sangre hay bajo sus manos. Y sé exactamente dónde clavar el cuchillo para verlo caer. Llevo años esperando este momento. Años sobreviviendo solo para llegar hasta él. Y esta vez no voy a fallar. Voy a destruir su imperio. Su apellido. Su mundo. Aunque para hacerlo tenga que acercarme demasiado a Valentino. Porque en Italia hay dos formas de rezar: de rodillas... o con las manos manchadas de sangre.