La vida del hombre se asemeja al curso de un río, que unas vecestranscurre plácidamente por tramos rectos y tranquilos de aguassomeras y mansas; mientras que otras lo hace de forma abrupta, portramos escarpados y violentos de aguas profundas y revueltas.Con 29años yo era un aferrado protector y guardián de un sistema de vida que por aquel tiempo creía justo, y fui recompensado con las mieles de la victoria. Pero con 36, fui rechazado y aborrecido por la sociedad, ysaboreé el amargo cáliz de la derrota. A finales del año 1997(20-11-97), tras dos agotadores años de conflictos laborales, caíenfermo y renuncié a mi puesto de trabajo (sargento-jefe), a cambio de salvar la vida de una persona. Algo más poderoso que mi cuerpo y quemi mente cerró mis ojos, tapó mis oídos; para que no viera ni oyera, y nubló mi mente, para que no fuera consciente de mis actos, y meobligó a realizar un giro de 180º que cambió por completo el rumbo demi existencia.Comenzaba mi arduo peregrinar (éxodo),