Comillas cuenta con un número elevado de relatos de viajeros que, especialmente, durante la segunda mitad del siglo XIX, dejaron testimonio de la impresión que les causó este pueblo de Cantabria. Muchas circunstancias contribuyeron a esta abundancia. Por ejemplo, la nueva actividad económica del pueblo, que añadió la minería a las tradicionales labores agropecuarias y pesqueras. Esta novedad rediseñó el puerto y mejoró las comunicaciones. Fue importante el retorno de sus enriquecidos hijos emigrados; singularmente, fue importante el regreso del marqués de Comillas, quien modificó la morfología urbana del pueblo, y lo dotó de una monumentalidad que se inspiraba en el presente sin dejar de mirar al pasado. Y, en fin, cabe mencionar el turismo, que aupó al pueblo a la primera línea del interés nacional al elegir el rey Alfonso XII Comillas como lugar de veraneo. Los nuevos usos sociales que trajeron los cambios alteraron de forma irrevocable el carácter del pueblo. A través de los relatos que se reúnen en este libro, el lector del siglo XXI puede asistir a este proceso de transformación.