Me ha ocurrido con insólita frecuencia, que muchos traductores, versionistas o estudiosos de Oscar Wilde, se hayan dirigido a mí para conocer mi opinión sobre su trabajo, como si yo tuviese un contacto ultraterreno con el propio Oscar (cosa de viejos amigos) y así tener la seguridad de que si me gustaba a mí, ello quería decir -y es lo que se buscaba- que también daba su visto bueno 'Hosky'. No creo que éste sea el caso del amigo canario Sergio Constán que ha hecho una excelente tesis sobre la presencia de Wilde en España antes de la Guerra Civil (la parte menos conocida de su presencia entre nosotros) que ahora ha convertido en un libro que se lee con amenidad, saber y gusto. Oscar y yo -estoy seguro- le damos una merecida bienvenida.