La Constitución española de 1978, promulgada en el contexto de la Transición Española tras la muerte del general Francisco Franco en 1975, marcó un punto de inflexión histórico y político en España, transformando el país de un régimen autoritario a un Estado Social y Democrático de Derecho. Adoptando la forma política de Monarquía Parlamentaria, esta Constitución representa un hito en el camino de España hacia una sociedad democrática y pluralista.
El preámbulo de la Constitución refleja el deseo de la nación española de establecer justicia, libertad, seguridad y bienestar para todos sus ciudadanos. Se enfatiza en la convivencia democrática, el Estado de Derecho, la protección de los derechos humanos, y el fomento del progreso cultural y económico. También se subraya el compromiso con una sociedad democrática avanzada y la colaboración en relaciones pacíficas y cooperativas a nivel mundial.
El Título preliminar de la Constitución establece varios principios fundamentales. El Artículo 1 define a España como un Estado social y democrático de Derecho, basado en los valores de libertad, justicia, igualdad