A veces la muerte se va de cañas es un libro en el que asistimos a la vida que se abre en un microcosmos de sororidad, donde los gestos y los vínculos, toman por así decir carta de naturaleza, de manera que nos permite adentrarnos en un universo de sentimientos y emociones.
Beethoven, ese gran músico que pese a su sordera y ceguera seguía componiendo magníficas partituras, aunque no podía ni oir ni ver su interpretación, decía: "A la alegría por el dolor". En esa línea, la protagonista, nos invita a sentir como en un momento crucial descubre el valor de la amistad y del amor como vehículos catalizadores del aquí y ahora, para experimentar una experiencia, podríamos decir, sinestésica que le da sentido a su vida, a pesar de las circunstancias.
Una reto en este mundo tan material para dejar de lado el "hard" y apostar por el "soft".