Amangna Eshi sucede cuando el conflicto interno en Colombia era intenso. Leí un documento de Human Rights Watch sobre «niños combatientes» que señalaba que la cuarta parte de los integrantes de los grupos guerrilleros, FARC, ELN o AUC, eran menores de edad: 11.000niños y niñas cap tados, seducidos o secuestrados para la guerra.
Impactado por las cifras y los testimonios de estos pelados, mutilados, violentados, sacrificados y traumatizados, y lo incierto de su
integración social, decidí que, engranado con el drama de las minas antipersonales, fueran la esencia de una novela.
La violencia en Colombia evolucionó, pero el problema del narcotráfico ha aumentado y, a nivel continental, la delincuencia organizada utiliza los mismos métodos para reclutar menores como «carne de cañón» para sus operaciones y hace de Centro y Sur América, las regiones más violentas del mundo.