Hay una parte de la historia de España que se conoce poco: la de quienes perdieron la Guerra Civil pero se negaron a abandonar la lucha. Tras la derrota final en 1939, muchas personas se exiliaron y pasaron a formar parte de la resistencia al nazismo en Francia. Al mismo tiempo, las organizaciones derrotadas comenzaron a reestructurarse en los campos de concentración y las prisiones.
Los grupos guerrilleros que conformaron el maquis libertario estuvieron en la brecha durante los años más oscuros de la dictadura. En una época de hambre y racionamiento, padecieron cárcel, torturas y ejecuciones sumarias. A pesar de todo, no fueron completamente neutralizados hasta bien entrados los años sesenta y sus acciones en las ciudades son todavía hoy un paradigma de guerrilla urbana.
Perdieron la Guerra Civil pero siguieron luchando.
Dolors Marín bucea en archivos y bibliotecas, realizando centenares de entrevistas a hombres y mujeres que vivieron de cerca los hechos narrados, para dar forma a la gran crónica de la resistencia libertaria antifascista durante las primeras dé