En este poemario el autor persigue la emoción desde la sencillez. Fajardo hace un recorrido vital enlazando pasados y futuros a través de esa línea imaginaria que nos une al entorno, a la realidad y a la familia. Amor, frustración, tristezas e, incluso, alegría, relatan un viaje común.
Por su parte Eva Iglesias, substancia esos poemas en líneas puras, limpias, para extraer las ideas que dormitan entre las palabras y a fe que lo consigue.