Si decir texto es decir textura y decir textura es decir tejido, podemos afirmar que el lenguaje teje el mundo. Y si el mundo se teje, podemos deshenebrar y usar ese hilo para tejer nuestro propio mundo. Esto es lo que hace Andrei Briones Hidrovo en su libro "Coser(me)", donde juega, deconstruye, rearma el lenguaje para mostrarnos el mundo que particularmente lo rodea y que, por qué no, también nos viste a nosotros, aunque no necesariamente lo veamos.
E
ntonces
corro a letras
y tra
y tri
y tro
piezoadamente
hasta empiezo
me escondo
pienso.
Como si doler
no rompiera.