Con honestidad y franqueza, Beatriz Vedoya toca en estos relatos la condici¢n del alma humana. Su estilo llano permite que la lectura se deslice natural, sin sobresaltos, dando la posibilidad de olvidar la existencia de la mano que lo escribi¢ y entregarse de lleno a la historia. Imposible no sentir que cada cuento, le pertenece tambi‚n al lector.