Deseo sin nombre ofrece una síntesis de la experiencia mística, que va desde los Padres del Desierto hasta los poetas del siglo XX y se funda en un deseo nacido de lo abisal, que suscita la inquietud de unirse a lo divino. El hilo que articula estos poemas es el deseo de poner todo en Dios, como escribe el maestro Eckhart, lo cual se refleja en un lenguaje contradictorio y paradójico, libre de toda determinación precisa, que tiene siempre la ligereza de una partida.