Hay lugares donde pasamos.
Y hay lugares donde algo de nosotros decide quedarse.
Los treinta relatos que componen Donde duermen los cerezos recorren esos territorios invisibles donde se construye una vida: la memoria de la infancia, los paisajes que nos transforman, las despedidas que no esperábamos, los encuentros que llegan cuando menos los buscamos.
Cada historia es una pequeña estación en el viaje de una existencia. Casas, ciudades, trenes, conversaciones y silencios se convierten en escenarios donde la emoción y la memoria trazan su propio mapa. Un mapa hecho de lugares, pero también de sentimientos.
Porque, al final, todos buscamos lo mismo: un lugar donde quedarnos a vivir.