Para desarrollar dicha propuesta, el autor se vale de un personaje especialmente singular: Louis Cattiaux, un creador polifacético que, como otros similares, la historia se empe?a en marginar. Este filósofo, qu¡mico y alquimista, que hizo del arte una filosof¡a y de las vivencias una sabidur¡a, anticipó horizontes y anunció aquello que ahora, setenta a?os después, va viendo la luz. As¡, en su obra convergen los elementos necesarios para una reflexión sobre el sentido del s¡mbolo en el tercer milenio de la era cristiana, en un mundo globalizado y, a su vez, profundamente individualizado.La semilla interdisciplinar de Cattiaux quedó depositada en un libro también inclasificable, El mensaje reencontrado. La presente obra es una exhortación al conocimiento de ese mensaje reencontrado o s¡mbolo renovado, en el que las tradiciones de nuestros antepasados se aúnan con la experiencia personal. Raimon Arola pretende abrir un ámbito de estudio que permita recobrar la riqueza de los s¡mbolos tradicionales y hacerlos presentes y vivos.