«Voy a escribir sobre lo que conozco hasta en sus límites más remotos: lo que me asusta y lo que me duele», advierte el narrador en el prefacio, anunciando una escritura impúdica, sobreexpuesta, que muestra las costuras. El miedo a la enfermedad, la escritura como enfermedad, la escritura del miedo…: la ecuación se cierra sobre sí misma, sin solución. Es en la renuncia al secreto donde hay que buscar una cura.