Cuando la autora titula su poemario Escribo para no morir, no está hablando de la muerte biológica, sino de esa otra muerte silenciosa: la del alma que deja de asombrarse, la del cuerpo que ya no siente, la de la memoria que decide callar. Este poemario es una invitación portentosa a estar vivos: a despertar, a sentir, a abrirse aunque duela y a observar. Nery Santos Gómez
Este libro no busca deslumbrar, sino permanecer. No quiere ganar aplausos, sino sostener la mirada. No promete salvar el mundo, pero sí negarse a mirar hacia otro lado. Escribo para no morir se inscribe con dignidad en la tradición de quienes entienden la literatura como un acto de conciencia. Y confirma que, cuando la palabra nace de una vida examinada -con rigor profesional, con sensibilidad ética y con valentía íntima- la poesía deja de ser un género para convertirse en un modo de estar en el mundo. Basilio Rodríguez Cañada