FAMILIAS DE CEREAL

FAMILIAS DE CEREAL

Editorial:
LOS LIBROS DE LA CATARATA
Año de edición:
Materia
MODERNA Y ACTUAL
ISBN:
978-84-15934-18-9
Páginas:
192
Encuadernación:
RÚSTICA
Disponibilidad:
RECÍBELO EN 72H

16,00 €
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Tomás Sánchez Bellocchio
Familias de cereal

Candaya Narrativa 37
ISBN 978-84-15934-18-9
192 págs.; 21 x 14 cm / PVP 16 €




Lo que había antes del incendio.

Estamos convencidos de que, por los temas que trata y por la sencillez de su estilo, Familias de cereal puede interesar a un amplio abanico de lectores, por lo que puede ser un libro muy recomendable en la próxima campaña navideña. Van al algunos argumentos de venta, por si os pueden ser de utilidad para animar a vuestros clientes a que lo descubran:

1) Cuentos de excelente arquitectura en los que Sánchez Bellocchio explora una zona borrosa entre las dos grandes genealogías del cuento: de un lado la kafkiana (el juego y la fantasía de calado existencial) y del otro la chejoviana (la viñeta cotidiana y el estudio de las relaciones humanas) . A lo que tendríamos que añadir la exploración de la longitud intermedia de Alice Munro. Aunque, como señala Jorge Carrión, Tomás Sanchez Bellocchio se enmarca sobre todo en la rica tradición del gran cuento contemporáneo del Río de la Plata. Encontramos, por supuesto, ecos de los juegos insólitos de Julio Cortázar y guiños a los mundos fantásticos de Borges, pero también huellas de otros grandes maestros del género como Horacio Quiroga, Felisberto Hernández, Juan Carlos Onetti, Silvina Ocampo, Rodolfo Fogwill, Hebe Uhart, Abelardo Castillo o Samanta Schweblin. Si conseguimos que sea descubierta por los lectores, Familias de cereal va a gustar mucho a los amantes del relato breve, un género que por suerte tiene cada vez más adeptos en nuestro país.

2) Escritos con cuidadoso estilo (sorprenden su contundencia y agilidad, la lograda música de sus frases y sus hallazgos poéticos), los cuentos de Tomás Sánchez Bellocchio son fundamentalmente de fractura realista, pero están muy lejos del reduccionismo costumbrista. Son siempre historias inquietantes, llenas de situaciones de extrañamiento o desconcierto, que, en ocasiones, incorporan también elementos fantásticos, como el delirante bestiario de "Animales del imperio", donde los animales comunes (tortugas, nutrias, carpas...) o exóticos (yacarés, koalas, jaguares...), conviven con animales mitológicos (fenix, grifos, quimeras...) o imaginarios (el ijodemil, el mono del suicidio...). Por la conseguida conjunción de claridad y hondura, y también por esa vocación realista que, sin embargo, integra lo sorprendente y hasta lo fantástico, pensamos que son cuentos que pueden interesar a un amplio abanico de lectores, de edades, formación y gustos estéticos muy distintos.

3) Los grandes temas de siempre (el amor, la identidad, la soledad, la muerte, las pérdidas, los otros...) son tratados en de manera muy personal y original en Familias de cereal: tanto a la luz de fenómenos contemporáneos como la publicidad, internet o la comunicación digital, como desde la exploración de patologías ya endémicas de nuestro tiempo como la obesidad y la vigorexia, o de diferentes tipos de parafilias cada vez más extendidos. Pensamos por ello que Familias de cereal interesará mucho a lectores atentos a las tendencias y especialmente interesados en los cambios del mundo contemporáneo.


4) Muchos relatos de Familias de cereal son diminutas bildungsroman protagonizadas por niños o adolescentes solitarios y desubicados, que en ocasiones recuerdan a los perturbados personajes de Salinger (como Martín, el protagonista de "Historia de la caca", que simbólicamente se parapeta en el retrete). Seres frágiles que tratan de sobrevivir a los desajustes y embates a los que la realidad (y sus permanentes crisis) los enfrentan: las peleas familiares ("Familias de cereal"), las excentricidades, desequilibrios y ausencias de los padres ("Animales del imperio"), las dificultades de comunicación ("Disco Rígido"), el vacío de la muerte ("Animales del imperio" ). La sensibilidad y originalidad con la que estos abordan el "instante decisivo", ese instante de revelación en un rito de paso hace que sea una lectura muy atractiva para un lector joven (de 15 a 35 años) y también para padres y educadores que busquen en la lectura algunos elementos de reflexión en torno a esa conflictiva y difícil etapa. Es una lectura muy adecuada para ser trabajada en institutos y universidades o clubs de lectura.

5) Los jóvenes no son, sin embargo, los únicos protagonistas de Familias de cereal, un libro en el que parece haber un cuento para cada etapa de la vida. Aparecen también adultos en conflicto, paralizados por la soledad, el vacío y la culpa ("Disco Rígido"), que rozan peligrosamente la locura ("Cuatro lunas"), y a los que tienta incluso al suicidio ("Animales del imperio"). También los ancianos, que enfrentan el deterioro, la enfermedad o la muerte tienen cabida en esa implacable autopsia de las relaciones familiares que es este libro: en "Hacedor de dinero" (una reversión de El Ciudadano Kane de Orson Wells) un viejo empresario sólo puede pensar en el dinero mientras agoniza en su cama rodeado por sus íntimos. En "La nube y las muertas", cinco ancianas descubrirán en Internet el oscuro secreto de la inmortalidad.

6) Algunos cuentos de Familias de cereal sorprenden por su compromiso tanto con los desconciertos del presente como con la convulsa historia de los últimos 20 años, cuando en tantas ocasiones hemos tenido la impresión de habitar un mundo a punto de derrumbarse. "Interrupción del servicio" reflexiona, por ejemplo, sobre la conflictiva desubicación de las clases medias latinoamericanas en relación al que tradicionalmente ha sido su "servicio doméstico". "Ciudad de cartón" es casi una fotografía de la decadencia Buenos Aires en la traumática crisis argentina de 2001. Pero es sobre todo el derrumbe de la institución familiar el eje que vertebra todos los cuentos : familias rotas, resentimientos silenciosos y rencores incurables, conflictos de género y siempre la dramática imposibilidad de comunicarse con el otro.