Autumn tenía claras tres cosas: que jamás debió recurrir a una inteligencia artificial para encontrar pareja, que una bruja alérgica al pelo de animal no debería salir con un sátiro, y que su impulsividad solo la arrastraba a más problemas.
De lo contrario, quizá habría evitado un reencuentro que preferiría borrar.
Él. El innombrable.
La única criatura capaz de derribar los muros de cautela y perspicacia que tanto le costó levantar. Aquel que le prometió amor, pasión y magia... para después marcharse con una ninfa a la primera oportunidad. El ángel al que logró olvidar y que, para su desgracia, parecía haber vuelto a su vida de la forma más torpe posible... y en muy buena compañía.