En este poemario, los lugares y los recuerdos se convierten en testigos silenciosos del paso del tiempo. La levedad de la palabra recorre espacios habitados por memorias, despedidas y ecos que aún resuenan. A través de versos entre la nostalgia y la contemplación, se evocan las huellas invisibles que dejan las ausencias: una conversación interrumpida, unos pasos que se desvanecen, un susurro que ya nadie repite.
La poesía invita a reflexionar sobre la belleza y la fragilidad de lo humano, explorando el rastro que dejamos en un mundo que seguirá su curso. Cada poema es una grieta en el tiempo, donde lo efímero se vuelve eterno.