En La luz vendrá después. Relatos de infancia y juventud en tiempos de posguerra, la autora nos muestra, a lo largo de 20 relatos novelados y situados en Guadalajara, Madrid y Almería, las vivencias de su familia durante aquel crítico periodo, centrando su atención en aquellos miembros familiares que por aquel entonces eran tan solo unos niños y la huella que les quedó tras vivir una guerra a sus pocos años: el tener que crecer y jugar en un país devastado por la contienda y castigado por el hambre, las ausencias familiares, así como las carencias de expectativas y materiales que les rodeaban. Los relatos narran la lucha cotidiana, ilusionada y pacífica de toda una generación de niños y niñas que se hicieron jóvenes en los años 40 y 50 del pasado siglo, un colectivo infantil que, a fuerza de enfrentarse con muy pocos años a los obstáculos, supo adquirir en su juventud un tesón y una fortaleza admirables, que les acompañarían en el resto de sus vidas.