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18,95 €La recuperación de la estabilidad militar y política española durante la
segunda mitad del siglo XIX impulsó al presidente O’Donnell a
emprender varias campañas en América, Asia y Europa para
recuperar la influencia internacional de España, denominadas
Guerras de Prestigio.
Apenas finalizadas estas operaciones, comenzó en 1868 una larga,
dura y devastadora guerra en Cuba, al aprovechar los
independentistas cubanos tanto las sucesivas crisis político-militares
como el apoyo recibido desde Estados Unidos y algunas repúblicas
americanas mediante el envío de armas, dinero, equipos y municiones.
Los independentistas cubanos se mantuvieron en armas durante diez años, hasta la Paz de Zanjón.
Pero los problemas políticos y sociales de Cuba no se resolvieron, estallando una nueva insurrección en 1895 y obligando al gobierno español a enviar nuevos contingentes de tropas regulares y reemplazos, prolongándose la nueva guerra civil hasta 1898, cuando el gobierno estadounidense del presidente McKinley aprovechó un letal accidente en el acorazado
Maine para intervenir en el conflicto declarando la guerra a España.
La guerra hispano-estadounidense fue breve y desastrosa para España lo que obligó al gobierno
español del presidente Sagasta a solicitar un armisticio; en las inmediatas negociaciones de paz, el abuso
estadounidense y la falta de apoyos internacionales llevaron a la pérdida de Cuba, Puerto Rico, Guam y
Filipinas, finalizando la soberanía española en América más de cuatrocientos años después de la
arribada de Cristóbal Colón.