La historia de Marcelo es también la historia de una generación: la de los otros niños de la guerra, la de aquellos nacidos en los años treinta del pasado siglo XX que se vieron abocados a vivir en España bajo la opresión de la dictadura y con la herencia del denostado ideario republicano de sus padres como único legado. Marcelo García, minero de Sotrondio, en la Cuenca Minera de Asturias, pertenece a ese tiempo. Hijo de un destacado socialista del Sindicato Minero, y nieto de un alcalde también socialista, forma parte de una generación irrepetible de obreros que consiguió mantener vivo el espíritu del Partido Socialista Obrero Español en los años más difíciles de su historia. Marcelo y sus amigos, perseguidos, señalados como rojos desde la infancia, encarcelados en numerosas ocasiones, aprendieron a sobreponerse a casi todo y acabaron por enlazar, a finales de los años sesenta, con una nueva hornada de jóvenes socialistas andaluces, encabezada por Felipe González y Alfonso Guerra, con la que consiguieron finalmente poner a salvo la herencia política de sus familias. Esta es su historia. El relato trepidante