He aquí un libro de dolor y de esperanza. Una obra que arranca en la angustia existencial, en el miedo a ese atroz olvido que conlleva el Alzhéimer y a las demás señales de la senectud y a la llegada de la muerte. Pero también una obra que refleja la lucha del poeta por salir de su amarga situación, la importancia del sueño y de los símbolos como caminos de búsqueda de ese lugar «en donde habite un Dios/ solitario y eterno».
Esa difícil anhelo por penetrar el misterio del hombre y de su destino, así como su formación clásica, emparentan la poesía reflexiva y filosófica de Pedro López Ávila con la de otros grandes autores como fray Luis de León o Francisco de Aldana, sin perder por ello nada de su actualidad.