Si damos por válido que la electrónica nació oficialmente en 1905, su historia sería corta y vertiginosa, una evolución que ha conducido a la situación actual: los circuitos electrónicos constituyen el soporte físico de todos los sistemas informáticos y de comunicaciones que definen la forma de funcionar y de ser de la sociedad actual, para bien y para mal. Sin embargo, en el siglo xix había redes de comunicaciones por cable que conectaban la mayor parte del mundo. También en el siglo xix se envió el primer fax, se inventó el motor eléctrico y el vehículo eléctrico, mucho antes que el de motor de explosión al que ahora pretende sustituir.
Sin embargo, los descubrimientos son anteriores al siglo xix... La historia de la electrónica tiene las raíces más profundas de lo que parece. No es bueno que el protón esté solo navega con un toque de humor por esa historia, desde la primera manifestación del electrón hasta la actualidad, a lo largo de un camino milenario de esfuerzo científico, aderezado con éxitos, fracasos, intrigas, traiciones y luchas, genios y mediocres, buenos y no tan buenos. También hay bulos, lados oscuros y algún esqueleto en el armario. En el fondo, No es bueno que el protón esté solo no deja de ser una historia de la propia humanidad porque, aunque es cierto que batallas y guerras modulan la historia, sus verdaderos motores son la cultura y la ciencia.