Hay un hoyo.
No siempre sabes cuándo empezaste a caer en él.
Yo tampoco lo supe. Ocurre de manera paulatina, fotograma a fotograma, sin que te des ni puñetera cuenta. Un día te levantas, te miras al espejo y te preguntas quién carajo eres. Y lo que más jode no es la pregunta. Es que ya no te importa la respuesta.
Me llamo Gael. Soy periodista, tengo cuarenta años y me enamoré de alguien para quien fui, en el mejor de los casos, una dosis útil.
Lo que tienes en las manos es la crónica de mi propia autodestrucción. En ella doy testimonio de la única verdad de la que soy confidente:
El memento mori miente.
No se muere solo una vez.