OBRAS COMPLETAS RAMÓN DEL VALLE INCLÁN SONATA DE PRIMAVERA SONATA DE ESTÍO SONATA DE OTOÑO SONATA DE INVIERNO FLOR DE SANTIDAD LA GUERRA TIRANO BANDER

OBRAS COMPLETAS RAMÓN DEL VALLE INCLÁN SONATA DE PRIMAVERA SONATA DE ESTÍO SONATA DE OTOÑO SONATA DE INVIERNO FLOR DE SANTIDAD LA GUERRA TIRANO BANDER

Editorial:
FUNDACIÓN JOSÉ ANTONIO DE CASTRO
Año de edición:
Materia
ESTUDIOS LITERARIOS
ISBN:
978-84-15255-48-2
Páginas:
976
Encuadernación:
CARTONÉ
Disponibilidad:
En stock

50,00 €
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Narrativa, II
Sonata de Primavera (Memorias del Marqués de Bradomín)
Sonata de Estío (Memorias del Marqués de Bradomín)
Sonata de Otoño (Memorias del Marqués de Bradomín)
Sonata de Invierno (Memorias del Marqués de Bradomín)
Flor de Santidad: Historia milenaria
La Guerra Carlista I. Los Cruzados de la Causa
La Guerra Carlista II. El Resplandor de la Hoguera
La Guerra Carlista III. Gerifaltes de Antaño
Una Tertulia de Antaño
La Media Noche. Visión estelar de un momento de guerra
Un día de guerra (Visión estelar). Segunda parte: En la luz del día
Tirano Banderas. Novela de Tierra Caliente
Sinopsis

Nos llena de satisfacción presentar en nuestra Biblioteca Castro los tres primeros tomos de las Obras completas de Ramón del Valle-Inclán, sabiendo que ponemos a disposición del lector una edición exquisita, que lleva detrás años de meticuloso trabajo a cargo del Grupo de Investigación Valle-Inclán de la Universidad de Santiago de Compostela; el gran equipo de especialistas dirigido por Margarita Santos Zas, gracias al cual hemos podido materializar este gran proyecto.

Dentro de los cinco tomos que integran sus Obras completas, hemos dedicado los tres primeros a la narrativa de ficción y ensayo, mientras que su producción teatral y poética se han destinado a los dos últimos. El orden en todas ellos ha sido el cronológico de publicación, de modo que comenzamos con la narrativa breve de Femeninas y Epitalamio para adentrarnos en el segundo volumen con las Sonatas y la Trilogía de la Guerra Carlista. Como broche quedaría, entonces, el ciclo de El Ruedo Ibérico que ocupa, casi íntegramente, el tercero de los tomos.

Esto nos permite contemplar al escritor en constante evolución, pues desde Femeninas, su opera prima, hasta la inconclusa Baza de Espadas, Valle ha sido testigo de más de cuatro décadas de profundos cambios políticos, sociales, culturales y biográficos. Así, lo descubrimos como un hombre inconformista, lúcido e independiente que, mucho más allá de los tópicos que lo sitúan como un escritor bohemio, revisa los textos obsesivamente y gestiona cada detalle de sus libros (desde el diseño de la portada hasta la compra del papel o la venta a los libreros). Y nos permite entender su modernismo, ese que hace de Las Sonatas o Flor de Santidad pequeños museos en sí mismos, como una declaración de sus principios estéticos y una forma de protesta frente a la realidad histórica que le tocó vivir. Toda una época que va desde el desastre de Annual y el desgaste de la Restauración, hasta el horror de la I Guerra Mundial retratado en La Media Noche o sus viajes a México que le hacen solidarizarse con el espíritu de la revolución y los tiempos de la República. Fruto de esta estancia nacerá una de sus obras maestras, la gran novela del dictador Tirano Banderas que fragmenta el discurso de forma premeditada y multiplica las perspectivas de la narración para mostrarnos una nueva forma de hacer literatura.

Sin duda, la obra de Valle-Inclán se inscribe como una pieza clave en la renovación de los lenguajes artísticos que tuvo lugar durante el periodo de entreguerras.


Sobre el autor

Éste que veis aquí, de rostro español y quevedesco, de negra guedeja y luenga barba, soy yo: don Ramón del Valle-Inclán.

Estuvo el comienzo de mi vida lleno de riesgos y azares. Fui hermano converso en un monasterio de cartujos y soldado en tierras de Nueva España. Una vida como la de aquellos segundones hidalgos que se engancharon en los tercios de Italia por buscar lances de amor, de espada y de fortuna (…)

Hoy marchitas ya las juveniles flores y moribundos todos los entusiasmos, divierto penas y desengaños comentando las memorias amables, que empezó a escribir en la emigración mi noble tío el marqués de Bradomín (…) Todos los años, el día de difuntos, mando decir misas por el alma de aquel gran señor, que era feo, católico y sentimental. Cabalmente yo también lo soy y esta semejanza todavía le hace más caro a mi corazón (…)

Así se presentaba Valle-Inclán en 1903 en las páginas de la revista Alma Española. Así comenzaba también a crearse la leyenda que ha ido velando hasta desfigurar, casi borrar, la auténtica personalidad del escritor, que con lucidez afirmaba: Llevo sobre mi rostro cien máscaras de ficción (…) Acaso mi verdadero gesto no se ha revelado todavía. Acaso no pueda revelarse nunca bajo tantos velos acumulados día a día y tejidos por todas mis horas (La Lámpara Maravillosa, OC., III)