PEDRADAS

PEDRADAS

Editorial:
DESACORDE EDICIONES
Año de edición:
Materia
POESÍA CASTELLANO
ISBN:
978-84-948498-8-6
Páginas:
125
Encuadernación:
RÚSTICA
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Pedro F. Razkin, voz y guitarra de la fuga, se estrena en la literatura con este poemas con prólogo de El gran Wyoming e ilustraciones a color de aranha F. Razkin. Un libro valiente, canalla y vital que amplía el universo creativo que viene amasando desde los primeros ochenta en su Iruña natal. Un volumen mimado hasta el extremo y en el que su autor desnuda su alma sin grilletes ni cortapisas. «Protege tus ojos, tu lengua, tu aliento y tu napia. Ya estás avisado. Estas páginas esconden pedradas en forma de verso que te saltarán directamente a la cara. Al centro del gepeto, en donde más duele. Cuídate muy mucho si eres de los que miran a su alrededor con el ojo crítico o de los que duermen con el ojo medio abierto a no ser que lo hagan en compañía. De los que estrujan la noche con tanta pasión como el día y se ríen de los que pasan a su lado a hurtadillas. De los que viven su libertad y la saborean con tanta pasión como lo hacen de unos labios húmedos sobre su boca. Si es tu caso estás perdido, caerás no que a do como el púgil rendido frente al campeón, pero aún te quedarán ganas de más. Ahí queda dicho, estás avisado.» «Bendito tú que escribe porque puedes lo que a otros les está vedado porque arrastran bridas, bocado y cincha. Dichosos los que se despojan de la armadura y se muestran como son más allá de la conciencia, de la razón, porque como también supo decir otro poeta: “sólo el que pierda el cerebro lo encontrará”. el gran Wyoming
Contraportada

«Protege tus ojos, tu lengua, tu aliento y tu napia. Ya estás avisado. Estas páginas esconden pedradas en forma de verso que te saltarán directamente a la cara. Al centro del gepeto, en donde más duele. Cuídate muy mucho si eres de los que miran a su alrededor con el ojo crítico o de los que duermen con el ojo medio abierto a no ser que lo hagan en compañía. De los que estrujan la noche con tanta pasión como el día y se ríen de los que pasan a su lado a hurtadillas. De los que viven su libertad y la saborean con tanta pasión como lo hacen de unos labios húmedos sobre su boca. Si es tu caso estás perdido, caerás noqueado como el púgil rendido frente al campeón, pero aún te quedarán ganas de más. Ahí queda dicho, estás avisado.» «Bendito tú que escribes porque puedes lo que a otros les está vedado porque arrastran bridas, bocado y cincha. Dichosos los que se despojan de la armadura y se muestran como son más allá de la conciencia, de la razón, porque como también supo decir otro poeta: “Sólo el que pierda el cerebro lo encontrará”. El Gran Wyoming