GIOVANNI PAOLO MUCANZIO ; MARTA FABBRI
Tras el acuerdo matrimonial entre Felipe III y Margarita de Austria-Estiria, rubricado en Graz, la corte imperial de Praga, por Georg Stöbaus, obispo de Levant, y el embajador Guillem de Santcliment, el 30 de septiembre de 1598 empezaría el largo viaje de la futura reina de las Españas junto a la descrita como una de las mayores cortes errantes de toda Europa. Divulgada la noticia, poco tardó en llegar a oídos del papa Clemente VIII, que no se limitaría a darles su bendición a los contrayentes, sino que propuso oficiar dicha ceremonia en Ferrara, donde se hallaba desde el 8 de mayo, con motivo de la devolución de la ciudad al Estado de la Iglesia tras la muerte del duque Alfonso II de Este. Dado que buena parte del periplo tuvo lugar en tierras italianas, la boda en el ducado estense avivó la curiosidad de gacetilleros y cronistas, generando una fértil catarata de textos: algunos se cifran en la entrada de Margarita, o bien en sus nupcias, mientras que otros procuran resumir de forma exhaustiva el paso de aquel séquito por la primera ciudad moderna del viejo continente. Se adscribiría al segundo grupo la Rel