Las fronteras se crearon primero en las mentes, y en las mentes se comienzan a derribar. Fronteras enquistadas porque no hemos aclarado conceptos fundamentales de conocer y del ser. El Renacimiento heredó una mentalidad disfuncional, la realidad física accesible a la ciencia, la interna, reservada a la religión, manejamos conocimiento fracturado, se acumulan paradojas en los fundamentos de la ciencia. La patológica normalidad está reflejada en crisis, violencia, enfermedad mental, pérdida de sentido. Ciencia y espiritualidad no pueden seguir separadas.