Este Vademécum del pianista de cámara, escrito por uno de los más grandes pianistas actuales, se presenta como una suerte de «carta semiseria» dirigida a todos los melómanos. Desde «atuendo» a «pasapáginas», desde «ensayos» hasta «posconcierto», y desde «afinación» hasta «pesadillas», Bruno Canino aborda sin tapujos en treinta y cinco entradas -algunas estrictamente técnicas, otras finamente irónicas, pero todas de gran inmediatez y sutileza- todos los temas y preocupaciones del pianista de cámara. El resultado es tan ameno, como útil e interesante; tanto para el aspirante a músico de cámara, como para los que ya trabajan en este campo o, incluso, para el mero lector; porque Canino no se calla ni las deformaciones y vicios de nuestra cultura musical, ni los delirios y manías de sus protagonistas, ni tampoco esos «trucos del oficio» aprendidos durante tantos años de
extraordinaria carrera. de cámara. El resultado es tan ameno, como útil e interesante; tanto para el aspirante a músico de cámara,
como para los que ya trabajan en este campo o, incluso, para el mero lector; porque Canino no se calla ni las